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Conquista del Imperio Mexica y La toma de Tenochtitlán

Alianza con los Totonacas

Hernan Cortés consiguió en poco tiempo el apoyo de los nativos totonacas de la ciudad de Cempoala, que de este modo se liberaban de la opresión azteca. Parte de ellos reforzaron la guarnición de Veracruz, el resto se integró a las fuerzas que marcharon hacia Tenochtitlan, compuestas de 400 españoles (entre ellos 15 jinetes), 7 cañones y 1.300 indígenas. De esta manera se consolidó la alianza militar que emprendería la conquista de México-Tenochtitlan.

Alianza con los Tlaxcaltecas

Al llegar a Tlaxcala se impone militarmente a los tlaxcaltecas y establece una alianza con la cual Cortés logró incorporar a sus tropas a miles de guerreros de esta etnia. El caudillo empezó a darse cuenta de la ventaja que para los españoles suponían las divisiones entre los distintos pueblos nativos, y especialmente el odio existente entre muchas poblaciones contra los aztecas y su política de imperialismo y terror.

Matanza de Cholula

Cuando los españoles llegaron a la ciudad sagrada de Cholula, próxima a la capital, fueron invitados a hospedarse allí por las autoridades azteca, a lo cual Hernán Cortés respondió con un feroz ataque produciendo la matanza de 5.000 cholultecas, en su mayoría civiles desarmados, lo que luego justificó como una acción preventiva por la sospecha de una posible emboscada. Los Cholultecas después de la acción militar, fueron sometidos y se volvieron aliados de los conquistadores españoles. Con la ayuda de los totonacas y los tlaxcaltecas, a los que se unieron centenares de cholultecas, el ejército de Cortés parecía invencible.

Entrada de Hernán Cortés a Tenochtitlan

Ante la marcha imparable de los conquistadores y espantado por la carnicería de Cholula, Moctezuma, el tlatoani azteca, optó por ganar tiempo y les permitió la entrada a Tenochtitlán en noviembre de 1519. Llegaron al borde del gran lago de Texcoco el 6 de noviembre de 1519, en donde fueron recibidos por un sobrino de Moctezuma y otras personalidades. Dos días después entraron a Tenochtitlán; los españoles no daban crédito a lo que veían: grandes templos y edificios, muchos de ellos dentro del agua, palacios, oro, flores, multitudes saludándolos, todo un sueño jamás imaginado.

Finalmente el 8 de noviembre de 1519 se produjo el encuentro entre los dos jefes, se saludaron y se dijeron muchas cosas amables. Moctezuma les invitó a entrar en Tenochtitlán y alojarse en el palacio que era de su padre Axayaca. Allí se establecieron con todo tipo de precauciones por si aquello pudiera ser una trampa. En las reuniones entre ambos jefes, Cortés trató de convencer a Moctezuma de que abrazase la religión verdadera y se pusiese bajo las órdenes de su rey Carlos, como hacía con todos los caciques y jefes nativos, pero Moctezuma con muy buenas palabras rechazaba tales ofrecimientos.

En los días posteriores a su llegada, Cortés se dedicó a pasear por las calles para elaborar su estrategia de conquista. Con su objetivo presente, supo aprovechar la excusa de un confuso complot indígena para apresar al emperador y convertirlo en su rehén. Sin embargo, Cortés hubo de abandonar apresuradamente la ciudad a comienzos de 1520 para hacer frente a una expedición enviada por el Gobernador Diego Velázquez con órdenes de aprehenderlo y regresarlo a Cuba. A cargo de la ciudad deja a Pedro de Alvarado.

Comisión encargada de capturar a Hernán Cortés

El Gobernador Diego Velázque, confiscó en la isla de Cuba los bienes de Cortés y organizó un ejército comandado por Pánfilo de Narváez que constaba de 19 embarcaciones, 1.400 hombres, 80 caballos, y veinte piezas de artillería, con la misión de capturar a Cortés .

Cortés se vio obligado a salir de Tenochtitlan, junto a 80 hombres, para enfrentarse al grupo enviado por Velázquez. Pánfilo de Narváez trató de negociar su rendición, pero Cortés , más hábil, logró dividir los intereses de los que habían de ser sus captores y provocar la deserción de buena parte de la tropa de Narváez. Debilitado, fue atacado la noche del 24 de mayo de 1520 por Cortés , quien provocó numerosas bajas entre su ejército. Narváez fue herido (perdió un ojo) y encerrado en la fortaleza de Veracruz.

Cortés se impuso a sus compatriotas, que también le superaban en número por mucho, y pudo regresar con algunos refuerzos a Tenochtitlán.

La noche Triste

Cuando Cortés regresó a Tenochtitlán, el 24 de junio de 1520, encontró la ciudad sublevada contra Alvarado, quien, afectado por la tensión y el ambiente conspirativo, había ordenado la muerte de algunos notables aztecas que le parecieron sospechosos. Durante unos días, los españoles intentaron utilizar a Moctezuma para calmar los ánimos, pero fue en vano. Moctezuma se dirigió a su pueblo que le respondió asesinándolo apedreado. En la llamada Noche Triste, el 30 de junio de 1520, Cortés y sus hombres se vieron obligados a huir de la ciudad, acosados por los aztecas, que les provocaron centenares de bajas.

600 españoles y cerca de 900 tlaxcaltecas fallecieron durante la huida o bien fueron apresados para satisfacer la interminable sed de sacrificios humanos de los aztecas. La mayor parte de los caballos murieron (solo veinte caballos quedaron con vida), todos los cañones se perdieron y los arcabuces quedaron arruinados con la pólvora mojada. Frente a la tragedia a Cortés "se le soltaron las lágrimas de los ojos al ver como venían". Durante seis días el ejército español marchó sin rumbo fijo asediados por los aztecas. No obstante, la fortuna fue propicia para los españoles, puesto que los aztecas se entretuvieron festejando la victoria y conduciendo a los prisioneros hacia los altares con parsimoniosa ceremonia, ofreciendo sus corazones a los dioses.

La Batalla de Otumba

Cortés no desaprovechó el error de los aztecas, que estimaban que los españoles estaban completamente derrotados, y reorganizó sus escasas fuerzas buscando un terreno favorable. Cortés y sus capitanes, se plantearon como objetivo llegar a Tlaxcala, donde podrían reponer fuerzas y preparar mejor un contraataque. Para ello eligieron bordear el lago Texcoco por el norte. Hostigados por los aztecas y por el hambre, la marcha de los españoles dejó a sus espaldas nuevas bajas.

El sábado 7 de julio de 1520, un gran contingente de guerreros mexicas y sus aliados alcanzaron a los españoles y la huida ya no fue una opción. La desproporción era absoluta, solo unos 400 españoles y 3.000 indígenas aliados se enfrentaban contra cerca de 100.000 guerreros aztecas.

Fue la caballería y la astucia de Cortes la que marcó la diferencia. Tras pasar varios meses en la corte de Moctezuma, Cortés aprendió que en Mesoamérica la muerte del general, e incluso la captura del estandarte del enemigo, se consideraba el fin del combate. Así, al grito de "Santiago y cierra España", Cortés se abrió pasó junto a cinco jinetes en dirección al jefe militar azteca, en una carga casi suicida.

Antes de que la infantería pudiera detener la carga, los jinetes alcanzaron el estado mayor azteca dándole muerte al jefe militar Matlatzincatzin y apoderándose de su estandarte. Cuando los guerreros aztecas vieron a los jinetes españoles enarbolar el estandarte de su general, dieron la batalla por perdida y comenzaron una desesperada huida hacia Tenochtitlán.

Reagrupamiento de los Españoles

De regreso en Tlaxcala los españoles fueron bienvenidos y diversas delegaciones de tribus indígenas, antiguos vasallos de los aztecas, llegaron para jurar fidelidad a la corona de España con el objetivo de ayudar a conseguir el fin de la supremacía azteca. Tanto fue el odio de los tlaxcaltecas hacia los aztecas, que cuando el nuevo emperador Cuahtemoc trató de forzar una alianza contra los invasores, estos se negaron rotundamente.

Los refuerzos españoles no se hicieron esperar, ante la extrema sorpresa de Cortés . Unos por casualidad y otros por ganas de botín o heroísmo, se fueron uniendo al líder desde Jamaica, la Española y desde la misma Cuba. Una vez Cortés hizo descansar y reponer fuerzas a sus soldados, españoles y aliados indígenas, comenzó su avance hacia el Valle de México acabando con poblaciones guarnecidas por guerreros aztecas en su camino. Cuantos más triunfos conseguía más aliados. El ejército se componía mientras avanzaba hacia Tenochtitlan, sumando adeptos que iban a pie, a la vez que Martín López fabricaba 13 bergantines para hacerse con el control del Lago Texcoco, que prácticamente rodea a la capital mexicana.

Caída de Tenochtitlan

El 10 de mayo de 1521 se lanzó el primer ataque español a la capital del Imperio Azteca después de que Cuahtemoc, rechazara las propuestas de paz españolas. El ataque se hizo por tierra y agua cubriendo todos los frentes. La ciudad fue sitiada y se cortaron los suministros de agua y de provisiones. Se inició así un cerco de noventa y tres días, donde la ciudad quedó muy diezmada por una epidemia de viruela traída por los europeos. Los españoles avanzaron sin cesar de manera que en agosto, ya las defensas de la ciudad escaseaban, y lo único rebelde que quedaba era la posición montañera defendida por el propio Cuahtemoc y sus hombres. El día 13 de agosto de 1521 se produce la captura de Cuaúhtemoc, último emperador mexica, con lo que llega a su fin el episodio de la conquista de México Tenochtitlan.

La caída de Tenochtitlán arrojó un saldo terriblemente desigual en pérdidas humanas: murieron cien españoles por cien mil aztecas, sin contar los que mató el hambre y las enfermedades.

Fuente:

www.historiadelnuevomundo.com
www.taringa.net
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