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La Evangelización de México

En sus principios, la evangelización en la Nueva España fue iniciada por el mismo Cortés y sus capitanes, en conjunto con los capellanes castrenses que lo acompañaban y que iban al servicio pastoral de los soldados. Cortés justifico sus acciones bélicas contra los aztecas en la obligación de todo cristiano de difundir el evangelio y combatir el paganismo.

Para la corona española la misión evangelizadora fue la estrategia inexpugnable para asegurar su hegemonía de dominio sobre las tierras descubiertas y justificar el proceso de conquista y colonización. La característica principal de esta evangelización fue la alianza estratégica entre la iglesia católica y la corona española: la Iglesia se sirvió de la Corona para sus intereses religiosos y la Corona se valió de la Iglesia para sus fines políticos.

Otra característica propia del proceso evangelizador en la Nueva España y en general en toda América fue la inmensa extensión de terreno que se cubrió en tan corto tiempo y con tan reducido número de misioneros. Se trata de un proceso único en la acción misional de la Iglesia, por su amplitud y rapidez, superando incluso al de la cristianización del imperio romano.

Factores determinantes para el vertiginoso éxito pastoral en el nuevo mundo fueron: la auténtica visión apostólica de los misioneros escogidos, el previo sometimiento político de los territorios, la escasa oposición por parte de los nativos a la nueva religión, la concentración demográfica de la población indígena y el acierto en los métodos implementados para atraer a los indígenas al cristianismo. Entre los que se destacan la adaptación a su idiosincrasia, impartir la educación cristiana desde la infancia y la táctica de comenzar por una conversión selectiva de los caciques y luego una conversión masiva de los del común.

Fuente:

Hispanismo