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La Inquisición Monástica en México

Durante el periodo comprendido entre los años 1523 a 1534, la función inquisidora recayó sobre los frailes misioneros que arribaron a la Nueva España. El Papa a través de las bulas de 1521 (Alias felices) y 1522 (Exponinobis) otorgó facultades especiales al clero regular y dotó a ciertos clérigos de funciones episcopales en ausencia de obispos.

El primero en llevar a cabo el papel de juez inquisidor fue el franciscano fray Martín de Valencia, quien como castigo ejemplar en la enérgica campaña evangelizadora emprendida por los franciscanos ordenó ejecutar por idolatría a cuatro indios nobles tlaxcaltecas.

Luego de la llegada de los dominicos, recayó por tradición sobre estos el ejercicio de las funciones inquisitoriales. El cargo de inquisidor paso a fray Tomás Ortíz y al poco tiempo a fray Domingo de Betanzos quien es reconocido como el fundador de esta orden en Nueva España. A cargo de este estuvo el proceso por blasfemia y herejía contra el viejo conquistador Rodrigo Rengel al servicio de Hernán Cortes quien era en ese momento regidor del ayuntamiento de la ciudad de México y había sido alcalde en Veracruz y Pánuco. Rengel fue sentenciado a pagar una pena económicamente considerable y a encarcelamiento por cinco meses en un monasterio.

En 1528 fray Vicente de Santa Maria, sucesor de Betanzos, llevo a cabo el primer auto de fe que se celebró en México. En el cual fueron quemados por herejes Hernando Alonso y Gonzalo de Morales, quienes fueron señalados como judíos falsamente conversos. Hernando Alonso había ayudado a Cortés a construir los bergantines en el sitio a Tenochtitlán y oficiaba como señor de Actopan.

Después de este acto espectacular se advierte una cesación de las actividades inquisitoriales hasta la época en que el cargo de inquisidor fue depositado en el primer obispo de México, fray de Zumárraga.

Fuente:

Destiempos
Monografias.com
Valle Najerilla