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La Virgen de Guadalupe y su papel como Evangelizadora

En diciembre de 1531 apenas diez años después de la conquista de México, la Virgen Santísima se apareció en el cerro de Tepeyac, a un indio del pueblo de Cuautitlán, ubicado a unos 22 kilómetros al norte de ciudad de México. Durante cuatro días la Virgen se comunicó con Juan Diego hablándole en su lengua nativa y para identificarse, María usó la palabra "coatlallope" que en náhuatl significa "la que aplasta la serpiente", vocablo que a los oídos de los frailes españoles sonó como el extremeño "Guadalupe".

El cerro del Tepeyac era un lugar de gran significado para el mundo prehispánico, allí existía un templo pagano dedicado a la diosa Tonantzin madre de los dioses que en náhuatl significa "nuestra madre venerada".

La aparición de la Virgen María en este cerro ejerció un fuerte influjo entre los indios, convirtiéndose en señal de una nueva etapa religiosa y de encuentro entre dos mundos. Ayudó tanto a nativos como a españoles a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos sin distinción.

Su aparición precipitó masivamente las conversiones a través del bautismo. En los años siguientes 8 millones de nativos se convirtieron a la fe católica. Si bien las cifras pueden no ser exactas, el hecho es que hubo numerosísimos bautismos por esos tiempos, en cifras que causan asombro y admiración. Lo espectacular y milagroso de las conversiones bautismales no deja lugar a dudas de la acción evangelizadora de María de Guadalupe.

La Virgen de Guadalupe es una de las advocaciones de la Virgen María más queridas del mundo y su santuario es de los más visitados. Al paso de los tiempos fue convirtiéndose en un símbolo de la nación y durante siglos ha tenido un papel preponderante en la historia de México. Es considerada por el pueblo como la patrona de México y de toda América.

Fuente:

WIKIPEDIA La Enciclopedia Libre
El País Periodico Global