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Capitanía General de las Filipinas 1574

La Capitanía General de las Filipinas fue una entidad territorial, integrante del Imperio español, adjunta al Virreinato de Nueva España, establecida por la Corona española en las llamadas Indias orientales españolas (zonas de Asia y Oceanía), con capital en Manila. Incluía, además del archipiélago filipino, a Palaos, Guam, las Islas Marianas, las Islas Carolinas.

El virrey de Nueva España, que tenía su sede en la Ciudad de México, ejercía sobre estos territorios atribuciones relativas a asuntos económicos, ya que en lo demás el Capitán General trataba directamente con el rey y el Consejo de Indias.

Después de la conquista de Filipinas en 1565 por Miguel López de Legazpi, las islas del archipiélago recibieron primero el estatus de gobernación y más tarde de Capitanía General dependiente del virreinato de Nueva España en 1574. En 1584 se creó la Real Audiencia de Manila, que gobernaba la capitanía cuando ésta quedaba vacante; el capitán general ejerció las funciones de gobernador y presidente de la Real Audiencia (hasta 1861).

Capitanía General de las Filipinas
Mapa de la Capitanía General de las Filipinas

Las islas Filipinas constituyeron el límite oriental del virreinato novohispano. Después de ser conquistada por Legazpi llegó el gobernador Guido de Lavezares, que declaró libres a los naturales, excepto aquellos que se opusieran a la dominación, que fueron esclavizados. Su libertad se compaginó con el trabajo obligatorio en las obras públicas, en la construcción naval o como bogas de las embarcaciones. Manila tenía Caja Real y tres oficiales que administraban la Real Hacienda.

El modelo americano se completó con la fundación del obispado de Manila, en 1579, y con la creación de tres obispados sufragáneos de la arquidiócesis de Manila, en 1591 (Cebú, Nueva Segovia y Nueva Cáceres). Los religiosos agustinos, franciscanos, jesuitas y dominicos se encargaron de la evangelización de los naturales. El clero secular era muy escaso.

El comercio fue su actividad más importante. La situación geopolítica filipina originó su intrusión en la guerra de mercados que sostenía el comercio internacional a comienzos del siglo XVII. Los holandeses iniciaron sus campañas para apoderarse de las Molucas, desalojando de ellas a los portugueses y la Corona española tuvo que intervenir en el conflicto. Al principio, para defender los intereses portugueses, luego con ánimo de desplazar a los holandeses. La contrapartida de ello fueron los numerosos intentos holandeses por apoderarse de las Filipinas, que no cesaron hasta la Paz de Westfalia. En 1662, los españoles abandonaron sus pretensiones en las Molucas y los holandeses en Filipinas, restableciéndose un status quo que perduró ya hasta fines de siglo.

Fuente:

Hispanismo