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Nuevo Reino de Toledo o Nayarit 1722

Nayarit ocupaba en el periodo español el nordeste del estado de este nombre, un espacio conocido como "la Sierra". La primera entrada con alguna consecuencia ocurrió en la década de 1580 mediante alguna actividad minera y la presencia de franciscanos.

A lo largo del siglo XVII, el resultado de la labor misionera fue pobre ante la hostilidad de los coras, que no fueron sometidos hasta 1722. El Virrey nombró al comandante de estas fuerzas gobernador, protector y teniente de capitán general de la provincia, que recibió el nombre de Nuevo Reino de Toledo. La resistencia del gobernador se estableció en el presidio de San Francisco Xavier de Valero, Los Jesuitas entraron en la provincia en los mismos años de la derrota de los coras.

A principios del siglo XVIII el Gran Nayar comprendía básicamente la región cora, es decir, la zona rebelde e insumisa de la sierra de El Nayarit, que también incluía a algunos tecualmes aún no pacificados, localizada en el límite de los obispados de Durango y de Guadalajara. Colindaba con la Nueva Vizcaya y con la Nueva Galicia y se ubicaba justo entre las provincias franciscanas de Santiago de Xalisco y San Francisco de Zacatecas.

Desde el siglo XVI los franciscanos intentaron sin éxito reducir a los indígenas de la región mediante una evangelización intermitente. Aunque así se denominaran, ninguna de las incursiones tempranas a esta zona serrana tuvo carácter de conquista. Luego de muchos esfuerzos llegaron a la conclusión de que sólo mediante las armas se conseguiría la reducción del Nayarit.

En principio la conquista respondió a una necesidad política más amplia: evitar las alianzas masivas de indígenas que pudieran desequilibrar el control español y propiciar la penetración de Francia o Inglaterra por mar. A nivel local, el gran incentivo para concretar esta empresa fue el descubrimiento de una nueva mina de plata cerca del pueblo de Chimaltitán (en el actual estado de Jalisco) y, para poder explotarla, primero había que someter a los nayaritas.

El virrey expidió el título de protector del Nayarit para Flores de San Pedro el 11 de noviembre de 1721. En la primera entrada de Flores de San Pedro, la Mesa del Tonati, centro político religioso de la sierra de El Nayarit, fue ganada por las armas. El gobernador fundó ahí el real presidio San Francisco Xavier de Valero. La sujeción de El Nayarit continuó con la fundación de pueblos y la pacificación de la provincia.

En 1722 la provincia jesuítica de San Joseph del Gran Nayar fue denominada Nuevo Reino de Toledo por el Virrey. Flores de San Pedro recibió como "premio y recompensa", por esta primera expedición el título de teniente de capitán general del Nuevo Reino de Toledo, según la resolución de fecha 13 de febrero de 1722.

Fuente:

Libro El gran norte de México: una frontera imperial en la Nueva España (1540-1820) Escrito por Alfredo Jiménez Núñez página 118
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