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Leyenda El Aparecido en la Vereda

Leyenda del Estado de Aguascalientes
Por: Prof. Alfonso Montañez

Era el año de 1860, corría el mes de Patria, acababa de llover, sonaba la campana mayor de la Parroquia la hora del Alba y los señores don Margarito López, don Néstor su hermano, don Lucas Infante, ricos viejecitos del Pueblo de San Marcos, acompañados de sus familias y otros más, cumplían su cotidiana devoción de asistir a la misa de Alba, que se celebraba en el templo de Guadalupe. Los señores López vivían en donde fue la calle de Hebe, hoy Manuel M. Ponce, únicas casas que ostentaban portadas de hermosa cantera, arquitrabe del estilo dórico , además propietarios de las huertas hasta la salida al Río de los Pirules.

Todo era que sonaran las campanadas del Alba y los señores salían a toda prisa de sus casas, tomaban la segunda de Hebe, atravesaban la Plazuela de Sn Marcos y entraban a la vereda estrecha y tupida de mogotes que principiaba en la bocacalle de Rivera; como a unos ochenta pasos, hacía donde era la huerta de los señores Leos, se apareció el individuo del ala monstruosa del chambergo que tanto se decía. No es extraño que una leyenda adquiera a veces su origen en la tradición y de aquí quizá tenga luces de verdad.

El aparecido era un individuo o mejor, decían los señores, una masa enfundada en un traje negro asaz raído donde el dolor aletea con misterio insondable, cada día era este un cuento nuevo y lleno de pavor que siempre era viejo.

A diario el hombre insiste en su aparición y no ha modulado una palabra; pero a la décima vez habla y dice.

. . . . Túuuuu . . . . Néeestooor . . . . tiieenees . . . . uuuna . . . eeeeeenfeeermittaaaa . . . . lléevame . . . . cooon ellaaaaaa . . . . . .yooo te laaaa cuuraaréee . . . . . . y aquella voz cavernosa produjo un cuadro extraño por demás a los que vieron y oyeron: todos escaparon en distintas direcciones y el caso fue que todos llegaron al Templo de Guadalupe, oyeron su misa y a la salida contaron al capellán lo sucedido.

El Padre les aconsejó que llevasen aquel hombre; así lo hicieron al día siguiente y a la misa lo invitaron al hombre del bastón retorcido, les dijo que se regresaran y estaría luego en casa; penetraron a la habitación de la niñas y tras un rezo largo de aquel hombre; ceremoniosamente y con ademanes extraños, pone la mano en la cara de la niña ésta le quedó espantada para siempre; pero no sanó enseguida.

El hombre desapareció y los señores López en lo sucesivo cambiaron de vereda tomando la calle Democracia y en seguida la vereda donde hoy la calle de Bravo para llegar al Templo.

A fines del año de 1880 aún se contaba el aparecido en la vereda.

Años después aumentaban la leyenda con que Don Néstor tuvo que vérselas con temor y más zozobra, después de incontables apariciones con el individuo aquel quien le confió una fuerte relación de oro, que se encontraba sepultada en una noria casi cegada que había en la huerta de los señores Leos, a una desviación de cuatro metros hacia el sur; (Los vecinos del barrio decían que era un túnel que venía a dar atrás del templo de San Marcos y últimamente que fue confirmado el dicho por una dizque vidente que en 1928 llegó a establecerse aquí en la Capital) y que debería distribuirla de la manera que le indicaba, pagar unas misas Gregorianas, una cuenta al señor Don Margarito su hermano y la tercera para él.

Refieren los que viven, que Vicente Leos uno de los hermanos menores que sobrevivió años después, contaba que el aparecido se transformó en el tronco de un peral que perfilaba exactamente su figura.

En la vereda, años después se construyó la calle de Rivera.

Hasta aquí la leyenda del aparecido que jamás volvió.

Fuentes:

Ayuntamiento de Aguascalientes