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Leyenda El niño que enseña los dientes

Leyenda del Estado de Baja California Sur
Por: Carlos Domínguez Tapia

El primer relato de esta horripilante aparición la dio don Hipólito Escopinichi, zapatero remendón. Una noche que regresaba del trabajo a su casa, se encontró a bocajarro con el niño; le dio la moneda solicitada y fue entonces que recibió como gratitud la horrible escena de los dientes mostrados con todo y la encía.

Días después del caso del zapatero, un sargento de la Policía Municipal se encaminaba hacia el sur de la ciudad, cuando en una vio venir en la claridad de la noche, la figura de un chamaco de escaso un metro de estatura.

Conocedor de la leyenda, que ya se había diseminado por toda la ciudad, se preparó para enfrentarse con el monstruo. Fue cuando, luego de pedirle a señas una moneda, el niño mostró su horrible sonrisa cadavérica al agente. Este, ya prevenido, tomó su fuete y se dispuso a azotar al niño aquel de la risa horripilante. El agente murió al día siguiente de un paro cardiaco.

No había rastro alguno del niño de la sonrisa horrible que mostraba las encías. Sin embargo, las quejas no dejaron de sucederse con pasmosa frecuencia. Una mujer ya entrada en años, que regresaba del antiguo hospital Salvatierra de El Esterito, fue interceptada por el niño. Presa de terror, huyó a toda carrera por una de las calles oscuras del barrio de la Isla de Cuba, con tan mala suerte, que una jauría de perros bravos la atacó hasta dejarla maltrecha. Víctima de las terribles mordeduras caninas, la dama falleció días después.

Se decía que "el espanto" parecía salir de entre las paredes de piedra cantera que circundaban una huerta que con el tiempo desapareció y que pertenecía a los descendientes de la familia Toledo. Alguien se alcanzó a puntada de sugerir que se tirara la barda y así se hizo una mañana friolenta. Sería por la psicosis de la leyenda, pero los albañiles aseguraban escuchar horribles sonidos de entre las piedras de la pared desmoronada.

Con el tiempo, la leyenda se olvidó y nunca más se supo del muchacho aquel que espantaba con sólo mostrar sus deformes dientes y sus rojas encías a los trasnochadores de la época.

Fuentes:

Historias, Mitos Y Leyendas De Baja California Sur.