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Leyenda La Faraona de Agua Caliente

Leyenda del Estado de Baja California

El casino y los bungalows de Agua Caliente eran un lugar impresionante, lleno de árboles y pájaros exóticos que traían de otros países, para resaltar la belleza de este lugar. En el teatro, se traían a los artistas más prestigiosos y famosos de la época, entre ellos se encontraba La Faraona, una bailarina cautivadora.

La Faraona había sido contratada para trabajar en el Casino por unas pocas fechas, sin embargo, su éxito fue tal, que extendieron su contrato por un tiempo muy largo. Al terminar cada presentación, la bailarina se encontraba en el casino, con un caballero inglés, del cual estaba enamorada. Sin embargo, él no estaba interesado en ella, sólo en su belleza y en la suerte que ésta tenía en el juego. Se decía que La Faraona traía un hermoso brazalete de esmeralda que como talismán, le permitía ganar suntuosas sumas de dinero.

La Faroana entregaba todas sus ganancias al caballero inglés, ya que éste era descendiente de un Lord, y le prometía un título de nobleza para después ambos irse a vivir a Inglaterra. Mucho tiempo duró este romance, el cual todos en el lugar conocían, ella cada vez más enamorada, y él cada vez más rico. Un mañana, muy temprano, el caballero inglés salió despavorido del bungalow en el que vivía con La Faraona. Gritaba desesperadamente pidiendo auxilio, decía que habían intentado envenenarlos, que la bailarina había muerto, y que el sentía que le pasaría lo mismo.

Dicen que la noche anterior a este atroz crimen, un velador del Casino vio a través de la ventana del bungalow de la pareja, mientras que hacía su trabajo. El velador pudo ver cómo los dos contaban sobre la mesa el dinero que habían ganado, muchas monedas de oro que después guardaron en un baúl que cerraron con llave, la cual guardaron en el ropero. El inglés después de guardar la llave, se bebió su copa de vino y se acostó. El velador cuenta, que junto a las copas de vino, había también un revólver. Vio como la bailarina entraba a otra habitación, para salir vestida con una bata blanca bordada de perlas. Después, sigilosamente se acercó a su enamorado y con delicadeza, metió la mano bajo la almohada donde él dormía para sacar la llave del ropero. Abrió el ropero y sacó el baúl. Guardó el revólver en su bata y salió del bungalow arrastrándolo.

Era una noche lluviosa, pero no le importó a la bailarina, tampoco le importó el peso de baúl, ella se perdió en el jardín, entre los árboles. El velador no quiso seguirla por temor a que ésta le disparada, sin embargo, intrigado por lo que ocurría, se quedó a esperar si ella regresaba. Una hora después, La faraona regresó a toda prisa, y al cerrar la puerta despertó al inglés, que de inmediato se percató de que ya no estaba la llave bajo su almohada, y que el ropero estaba abierto. También se dio cuenta de que el baúl ya no estaba, buscó el revólver y al no encontrarlo, se abalanzó contra su pareja con la intención de ahorcarla, el velador no pudo intervenir. El inglés arrojó a la bailarina a la cama, mientras que esta reía histéricamente, después con cierta angustia, y de la nada comenzó a llorar con rabia y desesperación, pues se dio cuenta de que él no la amaba, sólo estaba con ella por interés. Después de un rato ambos se tranquilizaron.

Comenzaron a discutir, después ella sirvió dos copas de vino, y sin que este viera, sacó un pequeño frasco de entre sus pechos y vació su contenido en ambas copas. Se acercó al oído de su pareja, le susurró algo y le entregó la copa, los dos bebieron al mismo tiempo, el veneno hizo efecto inmediatamente. Ella cayó al piso. El hombre salió a pedir auxilio. Pudieron salvarlo, y después de este suceso, el inglés abandonó la ciudad para nunca más volver.

No se sabe lo que pasó con el cuerpo de La Faraona. Muchos aseguran que las noches lluviosas, se puede ver a la bella bailarina paseando por lo que fueron los jardines, protegiendo su tesoro. Dicen que ella posee una belleza resplandeciente, que sus pies descalzos parecen besar el césped. Que danza al caminar, con su bata blanca bordada de perlas.

Fuentes:

Clases del Profesor Carlos