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Leyenda El maniquí de la casa de Pascualita

Leyenda del Estado de Chihuahua

Llego proveniente de París allá por 1930, por pedido de Pascualita Esparza de Pérez a la ciudad de Chihuahua, un maniquí de extraordinarias características, su rostro era algo inigualable de mucha belleza pero sobre todo parecía una mujer real. Fue bautizada con el nombre de Encarnación, y recibía gratos cuidados por parte de los empleados de La Casa de Pascualita (La Popular); su cabello era humano y su mirada penetrante.

Cierto día llego un gurú extranjero, que se obsesiono por tan grata hermosura y pidió por todos los medios que tal belleza volviera a la vida. Todas las noches el gurú pasaba a recoger a la mujer y paseaban juntos por los lugares más famosos de la ciudad desde el Hotel Hilton, La Caleza y por las calles citadinas. Aquel extraño personaje, trato de comprar el maniquí, pero Pascualita no quiso venderlo. El Gurú en venganza antes de retirarse de la ciudad incendio el maniquí, pero se conservó el rostro intacto. Se conserva la cabeza pegada a un cuerpo de yeso.

Antes del suceso, la población Chihuahuense empezó a sospechar de la pareja y Pascualita recibía llamadas con amenazas porque se pensaba que Pascualita realizaba ritos satánicos con el maniquí e incluso se recibió una demanda judicial en la que se pidió entregara maniquí. Hoy se dice que la mirada del maniquí sigue a todo el que se le queda viendo y hay quien diga que tiene venitas en los ojos con el coraje quizá de haber sido un día medio destruida por un brujo.

Fuentes:

Servicios Educativos del Estado de Chihuahua