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Leyenda Motenehuatzin

Leyenda del Estado de Tlaxcala

Cuando nació uno de los hijos del viejo senador de Tizatlán, dispuso que se llamara MOTENEHUATZIN (el que tiene nombre y por extensión el de renombre). El niño denotó extraordinariamente, y ya joven se educó y asistió al Cuicacalli, es decir, la Escuela de Canto.

Se le veía al surgir y ocultarse Tonatiuh, vagar por los hermosos jardines de Tizatlán, siempre llenos de flores. En los

estanque alborotaba a las aves acuáticas. Las hermosas doncellas admiraban al príncipe. ¡Motenehuatzin es un cantor! Exclamaban los señores principales del palacio.

Al sazón, Tecayehuatzin, rey de Huexotzingo y afecto a los cantos había convocado a un concurso de oratoria a los poetas de la región. Aquí Tomaban parte los de: Chalco, Tetzcoco, Tlaxcallán, Cholollán y otros, que se reunían en Huexotzingo, olvidando sus diferencias políticas y contiendas armadas.

El palacio de Tecayehuatzin estaba lujosamente adornado. En el sitio de honor se hallaban los principales señores y los cantores concursantes y el pueblo ocupaba las graderías.

Cuando llegó el más joven de los cantores: Motenehuatzin, que portaba lujosas ropas en las que resaltaban los colores blanco y rojo de los tlaxcaltecas se produjo un rumor de admiración. Al terminar el joven poeta, fue ovacionado, atronaron en la sala voces de exclamación, golpes de muchas manos sobre el piso, roncos clamores del huéhuetl y de los caracoles; y continuó con el hermoso evento de la palabra.

Motenehuatzin regresó a Tlaxcallan como triunfador del concurso, y al abrazarlo su padre le dijo: Bien mereciste llevar el nombre de Motenehuatzin, tú regirás los destinos de Tizatlán.

Fuentes:

Tlaxcala