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Leyenda El tesoro del Charco Verde en El Salto

Leyenda del Estado de Sinaloa
Por: Máximo Hernández Astorga

El charco verde se localiza en donde principia la Quebrada de El Salto. La leyenda de este "Charco Verde" se remonta a la época del Porfiriato, época en que por los límites del estado de Sinaloa y Durango, merodeaban personajes como Heraclio Bernal quien era conocido como "El rayo de Sinaloa".

Por el rumbo de Cósala, en el Estado de Sinaloa, un campesino Heraclio Bernal fue acusado injustamente de un delito que no cometió y por el que fue a prisión. Bernal escapo de tal encierro y se dedicó a formar gavillas con el fin de cobrarse las injusticias al verse privado de su libertad. Asaltaba los centros mineros, tanto de Durango como de Sinaloa, así como las conductas en que los ricos mineros transportaban sus metales preciosos ya fundidos a las grandes ciudades en las que residían sus propietarios o asociados.

Después de hacer una de sus visitas a los mineros y hacendados, se disfrazaba de leñero o de carbonero para así escapar de las persecuciones que las acordadas organizaban en su contra. Las acordadas eran rurales que estaban al servicio del gobierno y en la mayoría de las ocasiones, al servicio de los ricos hacendados, mineros o terratenientes. Con una parte de lo que Bernal robaba, ayudaba a los campesinos de las regiones por donde merodeaba y los campesinos, en agradecimiento, mal informaban a sus perseguidores.

Las consejas dicen que haya por el año de 1980, Bernal traía un cargamento de barras de oro y plata selladas que había reunido de las "visitas" que había hecho a los minerales de Charcas, Cópala, Panuco, Gavilanes y Ventanas entre otros, enfilando rumbo al estado de Durango. Se dice que lo traía "el rayo de Sinaloa" eran de 20 a 30 barras de plata y oro sellada. Con su precioso cargamento, Bernal enfilo rumbo a la región de Pueblo Nuevo, tomando el camino real, en uno de los tantos periodos como presidente de la república, había mandado construir.

Bernal ingresó por la comunidad de Chavarría, donde principiaba la hacienda de El Salto. Ya cerca del casco de la hacienda, fue avisado por sus vigías que los guardias de las haciendas mineras del Estado de Sinaloa le darían alcance en una jornada más. Bernal sopesó la situación y se vio en la necesidad de enviar a sus hombres de confianza a esconder el cargamento. Los hombres de Bernal informaron a este que debajo de la casa grande de El Salto se encontraba un gran charco sobre la quebrada y que a pesar de ser tiempo de secas, no se le veía el fondo. Además contaba con la ventaja de que la hacienda se encontraba sola. Bernal se puso a pensar en las desventajas de la situación y vio que con las doce mulas cargadas de barras de oro y plata no podía huir, ordenó a sus compañeros arrojar las barras de los preciados metales al "Charco Verde", que como se mencionó anteriormente, ya tenían localizado.

Se calcula que cada mula traía dos barras con un peso de 32 a 35 kilogramos cada una, las cuales se dice Bernal ordeno arrojar a ese lugar. Una vez liberadas las mulas de su preciosa carga, el bandolero pudo escapar de sus perseguidores, pensando en volver a rescatarlas, cosa que nunca logro porque tras varias persecuciones y escaramuzas, nunca pudo regresar por ese cargamento, el que sin duda, aún se encuentra en el fondo del "Charco Verde".

Se ha corrido la voz de que un grupo de personas de El Salto quisieron desaguar el charco al meter motobombas y desviar el agua para sacar el valioso cargamento y según se dice nunca pudieron sacar el agua. Tal parece que "El Charco" reclama para sí el tesoro.

Fuentes:

Pueblo Nuevo