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Leyenda El tesoro del tío Pereyra

Leyenda del Estado de Nuevo León

Como a unos trescientos o cuatrocientos metros del nacimiento del Ojo de Agua por la margen derecha, existe un arroyo llamado "El Arroyo del Tío Pereyra".

El Origen del nombre viene del siguiente modo: Cuentan nuestros tatarabuelos y abuelos, que hace muchos años, allá cuando se exploraba en gran escala las minas de la Iguana y de Vallecillo, y cuando el "Mineral de Santiago de las Sabinas" contaba con un rudimentario horno fundidor, había un indio apellidado "Pereyra" que trabaja en uno de estos minerales y, al ponerse el sol, partía de la mina acompañado de su esposa que montaba un paciente asno, que además de cargar a la india que era bien pesada, llevaba sobre sus lomos un morral a cada lado del fuste que contenían los lingotes de plata que el indio se robaba.

Hombre y mujer llegaban al lugar donde el arroyo antes mencionado se juntaba con la corriente del río; allí se quedaba la india y el hombre seguía algunos cientos de pasos con rumbo al sureste donde tenía cavada una especie de cueva al nivel del suelo que era tapada con toda discreción por una piedra laja.

Al morir el indio, su mujer denunció a los vecinos el escondite; pero sin poderles precisar el sitio exacto donde estaba enterrado el tesoro y sólo les dio el rumbo por donde oía los golpes del talache cuando "Tío Pereyra" trabajaba para hacer la excavación. Pasó algún tiempo sin poder encontrar el tesoro y sólo después de muchos años dicen que algunos dieron con la cueva que encerraba el tesoro consistente en muchos lingotes de plata encontrándose dentro de la cueva el talache y la pala que servían al indio para hacer el trabajo; nada más que quienes encontraron la fortuna pusieron algunas señas para volver por el codiciado metal y al regresar las señas habían desaparecido junto con el tesoro en forma misteriosa.

Muchos aseguran que el tesoro existe pero que encontrándose la cueva al pie de la sierra, los derrumbes de la misma taparon la famosa piedra que servía de entrada a la cueva quedando el tesoro sepultado de esta forma.

Algunos carreteros que viajaban con metal de Sabinas a Villaldama, dicen haber visto una lumbre que se levanta en medio de la oscuridad de la noche con dirección a donde creen se encuentra "El Tesoro del Tío Pereyra". Para mí, que oí de labios de los viejos este relato, no pasa de ser una leyenda de esas que no faltan en los pueblos.

Fuentes:

Sabinas Hidalgo