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Leyenda La Cueva del Toro

Leyenda del Estado de Campeche

Llegada la noche y pasadas las campanadas de la iglesia de San Roman, no había ser humano que se atreviese a pasar por este lugar a menos que fuese por una fuerte necesidad.

La leyenda cuenta que al dar las doce de la noche se escuchaba la respiración de la bestia que feroz salía hacia los baluartes, retando a los que la custodiaban, quienes aterrados con esta terrible visión disparaban sin provocarle daño alguno y por el contrario provocaban que remetiera más fuerte contra la muralla para después continuar su camino hacia la ciudad y regresar antes del amanecer a su cueva.

En su recorrido por la ciudad, al momento de llegar a un cruce de calles en lo que es su centro en forma de cruz, el toro bramaba rascando la tierra para convertirse en un caballero. El cual entraba en casa de alguna bella dama, a la que con hechizo citaba al otro día a las doce de la noche a la entrada de su cueva.

Al amanecer las bellas se sentían soñadas por haber estado, según ellas, con su príncipe azul. Llegando la noche de ese día la bella dama, a la cual se le había aparecido la bestia, se preparaba para ir al lugar acordado para su cita. Al llegar a la cueva, la bestia en forma de caballero, la esperaba y abrazándola la metía en lo profundo de la oscuridad, perdiéndose sin poder regresar jamás.

La leyenda dice que un buen día los ciudadanos se pusieron de acuerdo para ahogarlo, haciendo que la corriente de agua de las lluvias fluyeran hacia la cueva. Lo cual resultó inútil porque a los pocos días apareció nuevamente con su siguiente víctima, al verlo los valientes campechanos que velaban en el lugar, protegidos con cruces y talismanes lo atacaron con sus armas sin hacerle daño. El toro tomó un cuchillo con el que le saco el corazón a su víctima y luego de hacerlo se convirtió en un frondoso árbol de mamey. El cual existe hasta hoy en la entrada de la Cueva del Toro en el Barrio de San Román. Se asegura que todavía se siente el rugir de aquel toro.

Fuentes:

El rincón del pregonero