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Leyenda La Novia Vestida de Blanco

Leyenda del Estado de Coahuila
Por: Prof. Jorge Luis Esquivel Pérez y Ma. Antonieta Oyervides de Esquivel

Se dice que hace muchos años alrededor de 1873, en esta villa de Patos (hoy llamada General Cepeda) vivía un joven militar que estaba enamorado de una bella jovencita que había pedido en matrimonio y debido a las costumbres de antes la novia era depositada en la casa de los padrinos de la boda, y ahí permanecía sin salir hasta la fecha en que se iba a realizar el matrimonio.

El joven pretendiente pertenecía a la guarnición que comandaba el Gral. Victoriano Cepeda, en esta plaza y un día antes de que los jóvenes se unieran en matrimonio, hubo una acción de armas entre el Congreso y el Gobierno del Estado que se efectuó en un rancho cercano a esta población llamado San José del Refugio.

Ese mismo día el joven pretendiente va en busca de su amada para avisarle que tenía que ir pero que regresaría para que se efectuara el casorio, diciéndole a su amada que estuviera lista, que él llegaría a tiempo.

Pero el joven sin saber que esperaba la muerte en esa acción de armas no pudo llegar a la cita, y la joven enamorada y llena de ilusiones, se alistó poniéndose su vestido de novia y así esperó y esperó convencida de que su amado joven regresaría como se le había prometido, pero la joven perdió la razón desde ese momento que le avisaron que el joven militar había muerto en batalla y duró muchos años, vagando y recorriendo las calles.

Siempre se le veía con el vestido de novia blanco que salía de la Iglesia de San Francisco de Asís y se dirigía por la calle de Gral. Cepeda hacia el sur y al llegar a la calle de Zaragoza da vuelta por la casa del Dr. Jesús Vitela hasta la calle de Guerrero, por la casa de la Sra. Isidra Téllez y da vuelta por la calle de Juárez hacia el norte y entraba a la casa de los padrinos donde la tenían depositada.

Y así murió aquella joven esperando la llegada de su amado, aunque su cuerpo fue el que dejó de existir, su espíritu seguía vagando con la esperanza de que algún día regresaría su amado, los padrinos tuvieron que dejar la casa después de la muerte de la joven, porque a diario se aparecía, la vivienda quedó abandonada porque la gente le tenía miedo a la novia vestida de blanco.

Y así trascurrieron los años, hasta que mis suegros adquirieron esta casa a pesar de lo que la gente les advertía, mi esposo Reyes Esquivel y sus hermanos crecieron en esta casa en compañía de la novia vestida de blanco y se acostumbraron a verla entrar a su casa y recorrer el patio y desaparecerse en un granero que se encontraba en el fondo del patio, mis cuñados alzaron el vuelo y partieron de esta casa quedándose mi esposo Reyes, mis 8 hijos y yo con sus padres hasta que fallecieron.

Ahora mis hijos y mis nietos han crecido en esta casa acompañados de la novia vestida de blanco, la gente la ha visto que va como flotando porque sus pies no tocan el suelo. El sentir y ver su presencia, más que miedo, creo que sería más bien un ejemplo de amor y fidelidad, que ni la muerte la ha dejado desistir de esa eterna espera de su amado. Su vestido es de encajes de color blanco, de los modelos de novia de aquella época. Entre sus manos trae un ramo de flores blancas y una chalina del mismo color que le cubre la cabeza y la cara. Su caminar es erguido, y así recorre las calles hasta entrar a mi casa y perderse entre las sombras del patio trasero.

Fuentes:

Web Secretaría de Turismo de Coahuila