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Leyenda Don Pedro Guzman y su ganado de toros

Leyenda del Estado de Puebla

Hace algunas décadas en la comunidad de Tlajomulco, ubicada a 5 minutos de la cabecera municipal, existió un señor llamado Pedro Guzmán. El señor vivía en su rancho llamado Texiculco, dedicado a la cultura taurina y con unos cuantos chivos pero muy pocos que los pastaba en un rancho propiedad suya llamado Morastita (lugar de moras).

Una noche que viajaba rumbo a Texocuixpan (Santuario de la Buena Muerte), al pasar por un lugar llamado "El Sálico", que es una peña la cual cuenta con una cueva, se le apareció un hombre vestido con un elegante traje de charro negro y montado en un hermoso y fino caballo negro. El charro le preguntó ¿a dónde y a qué se dirigía?, Don Pedro temeroso y desconfiado de aquel hombre contestó: "Voy a Texocuixpan a conseguir dinero prestado para comprar toros", el charro contestó: "¿Cuánto quieres?, yo te lo doy no importa la cantidad; con la única condición de que me firmes con tu sangre". El Señor Pedro aceptó y firmó; finalmente el charro le dijo: "Mañana temprano encontrarás 300 toros amarrados". Al otro día encontró los toros que aquel misterioso hombre le prometió.

Sin embargo, la gente decía que ese ganado era maldito porque se lo había dado el diablo, por lo tanto no se lo podía comer ni usar para trabajar el campo, solo los pastoreaba. Cuando era anciano, estando enfermo y postrado en su cama, sucedía en algunas ocasiones al obscurecer algo extraño, la cama empezaba a flotar, lo sacaban de su casa y lo tiraban en la barranca. Cuando su esposa estaba cerca rezaba la magnífica", entonces la cama regresaba a su sitio, y así sucedió muchas veces hasta que falleció. Pero lo más tenebroso ocurrió cuando los estaban velando, un aire extraño apagó las velas y el cuerpo de aquel difunto desapareció del ataúd, entonces para simular que estaba el cuerpo, los familiares colocaron piedras y así enterraron el ataúd.

Fuentes:

Ayuntamiento de Aguascalientes